“Mi voz suena rara con audífonos” es una preocupación habitual durante la adaptación. Estrenas audífonos, empiezas a escuchar sonidos que llevabas tiempo sin percibir con claridad y todo parece ir razonablemente bien hasta que hablas.
De repente, tu propia voz suena rara con los audífonos.
Puedes sentir que hablas demasiado fuerte, que tu voz retumba dentro de la cabeza, que tiene eco o incluso que parece salir de un barril.
Es una sensación que puede resultar muy extraña durante los primeros días, pero no significa necesariamente que los audífonos estén mal ni que nunca vayas a acostumbrarte a ellos.
Hay varias razones que pueden explicarla y, en algunos casos, un pequeño cambio en la adaptación puede mejorar considerablemente la sensación.
Índice
- Por qué nuestra propia voz cambia al utilizar audífonos
- Qué es el efecto de oclusión
- No todo se debe al efecto de oclusión
- Cuánto tiempo debemos esperar para acostumbrarnos
- Cuándo conviene reajustar los audífonos
- Por qué no deberías dejar de utilizarlos por tu cuenta
- Qué información debes dar al audioprotesista
¿Por qué mi voz suena rara con audífonos?
Cuando hablamos no escuchamos nuestra voz exactamente igual que escuchamos la de otra persona.
Parte del sonido llega a nuestros oídos a través del aire, pero también percibimos vibraciones que se transmiten internamente a través de los tejidos y huesos de la cabeza.
Al colocarnos un audífono, especialmente cuando parte del conducto auditivo queda ocupado por un molde o un domo, esta percepción puede cambiar.
A eso se añade otro factor importante: si llevabas tiempo con pérdida auditiva, tu cerebro se había acostumbrado a escuchar tu voz de una determinada manera.
Los audífonos vuelven a hacer audibles sonidos que quizá llevabas mucho tiempo percibiendo con menor intensidad. Tu voz está entre ellos.
Por eso durante los primeros días algunas personas tienen la impresión de que hablan demasiado fuerte o de que su voz tiene un sonido completamente distinto.
La American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) explica que la percepción de la propia voz puede cambiar con los audífonos y que la adaptación debe comprobar audibilidad, comodidad y posibles efectos de oclusión.
El efecto de oclusión: cuando tu voz parece retumbar
Existe además un fenómeno conocido como efecto de oclusión.
Se produce cuando el conducto auditivo queda parcial o completamente bloqueado por el audífono, un molde o un domo.
Cuando hablamos, determinadas vibraciones de baja frecuencia generadas por nuestra propia voz pueden quedar más atrapadas dentro del conducto.
El resultado puede ser una voz percibida como:
- demasiado grave;
- hueca;
- retumbante;
- con eco;
- encerrada;
- excesivamente fuerte dentro de la cabeza.
ASHA describe el efecto de oclusión como una alteración de la percepción de la propia voz cuando el conducto queda bloqueado por el audífono, el molde o el domo. También señala que existen diferentes posibilidades de modificación de la adaptación cuando este efecto resulta problemático.
¿Todos los usuarios de audífonos experimentan este problema?
No.
La sensación depende de muchos factores, entre ellos:
- el tipo y grado de pérdida auditiva;
- el modelo de audífono;
- el tipo de domo o molde;
- cuánto queda abierto el conducto auditivo;
- la anatomía del oído;
- la programación;
- la experiencia previa utilizando audífonos.
Un estudio publicado en American Journal of Audiology observó que la percepción de oclusión aumentaba al utilizar domos que cerraban más el conducto y era menor con adaptaciones más abiertas.
Esto no significa que una adaptación abierta sea siempre mejor.
La elección del molde o domo depende de las características auditivas de cada persona. Hay pérdidas que necesitan una adaptación más cerrada para proporcionar la amplificación adecuada.
Por eso no conviene cambiar piezas por nuestra cuenta únicamente para conseguir que la voz suene diferente.
No todo es efecto de oclusión
Aquí hay una diferencia importante.
Que tu voz resulte extraña durante los primeros días no significa automáticamente que exista un problema de oclusión.
Después de años escuchando de una determinada manera, el cerebro necesita volver a familiarizarse con muchos sonidos.
Algunos parecen inicialmente demasiado presentes:
- nuestra propia voz;
- pasos;
- cubiertos;
- agua;
- papel;
- tráfico;
- pequeñas conversaciones del entorno.
Con el uso continuado, muchos de esos sonidos dejan progresivamente de llamar tanto la atención. Es parte del proceso de adaptación.
Lo importante es diferenciar una sensación nueva pero tolerable de una voz tan desagradable que dificulte conversar o provoque que quieras quitarte los audífonos constantemente.
¿Cuánto tiempo tarda en sonar natural nuestra propia voz?
No existe un plazo idéntico para todo el mundo.
Acostumbrarse a escuchar con audífonos puede requerir varias semanas e incluso meses. Utilizarlos de manera consistente favorece la adaptación a los nuevos sonidos.
Pero esto no significa que debas soportar durante meses una molestia importante esperando a que desaparezca sola.
Durante una buena adaptación debe existir seguimiento.
Si después de empezar a utilizar los audífonos tu propia voz resulta especialmente desagradable, coméntalo en las revisiones.
Puede formar parte del proceso normal de adaptación, pero también puede existir margen para mejorar la programación o el ajuste físico.
5 señales de que conviene revisar la adaptación
1. Tu voz retumba exageradamente
Si la sensación es similar a hablar dentro de un barril o con los oídos completamente tapados, puede ser útil estudiar el efecto de oclusión.
2. Hablar te resulta incómodo
Los audífonos deben ayudarte a comunicarte, no hacer que evites hacerlo porque escuchar tu voz resulte insoportable.
3. Terminas quitándote los audífonos para conversar
Si tu solución habitual es retirar los dispositivos cada vez que tienes que hablar, la adaptación necesita revisarse.
4. Después de varias semanas no notas ninguna mejoría
La adaptación requiere tiempo, pero también seguimiento. Una molestia persistente debe comentarse.
5. Además de tu voz, otros sonidos resultan claramente desagradables
En ese caso puede ser necesario valorar no solo el ajuste físico, sino también diferentes aspectos de la programación.
¿Cómo puede mejorar la sensación de tu propia voz?
No existe una solución universal.
Dependiendo del caso, el profesional puede estudiar diferentes posibilidades relacionadas con:
- el tipo de domo;
- el molde;
- la ventilación;
- el ajuste físico dentro del oído;
- determinadas características de programación;
- la amplificación en diferentes frecuencias.
Las mediciones en oído real pueden ayudar a verificar la audibilidad, comodidad y posibles efectos de oclusión durante una adaptación.
Lo importante es que los cambios tengan en cuenta tu pérdida auditiva completa, no únicamente la percepción de tu voz.
Abrir demasiado una adaptación, por ejemplo, puede reducir la oclusión pero también modificar otras características del rendimiento del audífono. Por eso se busca un equilibrio.
No abandones los audífonos sin intentar solucionar el problema
Cuando una persona empieza a utilizar audífonos y su voz resulta extraña, puede llegar rápidamente a una conclusión:
“No puedo acostumbrarme a esto.”
Y los audífonos terminan dentro de un cajón.
Antes de llegar a ese punto merece la pena revisar qué está ocurriendo.
La adaptación de un audífono no debería entenderse como un único momento en el que se entrega y programa el dispositivo. Es un proceso.
La audición, la comodidad, la comprensión del habla y las experiencias reales del usuario proporcionan información para realizar los ajustes necesarios.
En Centro Auditivo Ríos trabajamos con diferentes tipos de audífonos y realizamos su adaptación teniendo en cuenta tanto las características de la pérdida auditiva como las necesidades de cada persona. También puedes consultar nuestros servicios de audífonos en Córdoba.
Cómo explicar el problema durante una revisión
Decir simplemente “mi voz no me gusta” ya es información útil, pero cuanto más precisa sea la descripción, mejor.
Intenta explicar cómo la percibes:
- “Mi voz retumba.”
- “Parece que tengo los oídos tapados.”
- “Me escucho demasiado fuerte.”
- “La noto demasiado grave.”
- “Solo me ocurre cuando llevo los dos audífonos.”
- “Me ocurre desde que cambiamos el molde.”
- “Al hablar termino quitándome los audífonos.”
También puedes indicar en qué situaciones ocurre y si la sensación ha ido mejorando desde que comenzaste a utilizarlos.
Todos estos detalles ayudan a comprender mejor la experiencia real fuera de la consulta.
Los audífonos deben ayudarte también cuando eres tú quien habla
Escuchar mejor no consiste únicamente en amplificar sonidos.
Una buena adaptación debe buscar que las conversaciones resulten cómodas tanto cuando escuchas como cuando participas en ellas.
Si tu propia voz suena diferente durante los primeros días, puede formar parte del proceso de adaptación.
Si, por el contrario, sigue sonando excesivamente fuerte, hueca o retumbante y está haciendo que utilices menos los audífonos, no tienes por qué asumir que simplemente debes acostumbrarte.
Coméntalo.
En muchas ocasiones hay aspectos de la adaptación que pueden revisarse para buscar una experiencia más cómoda sin renunciar al beneficio auditivo.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi voz suena rara con audífonos al empezar a utilizarlos?
Sí, puede ocurrir. Al principio vuelves a percibir sonidos de tu propia voz que quizá llevabas tiempo escuchando de forma diferente. Muchas personas necesitan un periodo de adaptación, aunque una molestia intensa o persistente debe comentarse con el profesional.
¿Por qué mi voz retumba cuando llevo audífonos?
Una posible causa es el efecto de oclusión, que aparece cuando el conducto auditivo queda bloqueado y determinadas vibraciones de nuestra propia voz se perciben con mayor intensidad. No es la única explicación posible y debe valorarse según cada adaptación.
¿Puedo cambiar el domo de mis audífonos para que mi voz suene mejor?
No es recomendable cambiar el tipo de domo únicamente por tu cuenta. Una adaptación más abierta puede modificar la sensación de oclusión, pero también puede afectar a la amplificación y al rendimiento del audífono. Es mejor valorar qué opción corresponde a tu pérdida auditiva.
¿Debo dejar de utilizar los audífonos si mi propia voz me molesta?
No deberías abandonarlos sin consultar primero. Parte de la sensación puede mejorar con la adaptación y, cuando existe una molestia importante, pueden estudiarse ajustes físicos o de programación para intentar mejorarla.
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